Expertos advierten que el país podría enfrentar dificultades para garantizar el suministro eléctrico si se consolida un fenómeno de El Niño fuerte entre finales de 2026 e inicios de 2027.
El calor ya no solo preocupa por las altas temperaturas. Ahora también encendió una alarma que toca directamente el bolsillo y la vida diaria de millones de colombianos: el riesgo de un eventual racionamiento de energía.
La discusión tomó fuerza luego de que aumentara la probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño durante este año. Según reportes recientes, desde marzo el país viene registrando menos lluvias y temperaturas más altas, una situación que empieza a poner presión sobre el sistema energético nacional.


La preocupación es mayor porque Colombia depende en gran medida del agua para producir electricidad. Cerca del 65 % de la energía del país proviene de centrales hidroeléctricas y, si baja el nivel de los embalses, disminuye también la capacidad de generación.
Especialistas del sector advierten que el nivel actual de almacenamiento de agua estaría por debajo de lo ideal para enfrentar una sequía prolongada. Mientras tanto, el ingreso de nuevos proyectos energéticos ha sido más lento de lo esperado.
Ese escenario revivió una palabra que para muchos colombianos parecía olvidada: apagones.
El recuerdo más fuerte sigue siendo el de comienzos de los años noventa, cuando el país vivió extensos periodos de racionamiento eléctrico que cambiaron rutinas, horarios y golpearon la economía nacional.
Hoy, aunque las autoridades insisten en que todavía no existe una decisión de racionamiento ni un anuncio oficial de cortes programados, sí reconocen que se requiere actuar con anticipación.
Los expertos explican que el reto no es solo esperar que llueva. También pasa por fortalecer la generación térmica, acelerar proyectos solares, aprovechar otras fuentes disponibles y promover el ahorro.
Desde el sector energético han insistido en que cuidar los embalses será clave. La idea es administrar el recurso hídrico con visión de largo plazo para evitar gastar hoy lo que podría necesitarse más adelante.


Entre las recomendaciones también aparece reducir el desperdicio de energía en hogares, industrias y comercios, así como impulsar la autogeneración y sistemas alternativos.
Por su parte, el Gobierno anunció un paquete de medidas que incluye seguimiento permanente al abastecimiento energético, monitoreo de la demanda eléctrica, apoyo al sector agropecuario y acciones para enfrentar los efectos climáticos.
También se contemplan inversiones para fortalecer la capacidad de respuesta del país y mecanismos de seguimiento técnico para reaccionar si las condiciones empeoran.
Sin embargo, varios analistas consideran que el margen de maniobra cada vez es menor y que el país necesita decisiones rápidas.
Por ahora no hay apagones anunciados ni fechas definidas para eventuales restricciones.
Pero el mensaje que empieza a repetirse desde distintos sectores es claro: ahorrar agua y energía desde ya puede marcar diferencia si el fenómeno climático termina golpeando con más fuerza de la esperada.


