Los Cyber habría estafado a sus víctimas por más de $1.000 millones usando inteligencia artificial, mensajes falsos y videollamadas.
Lo que parecía una llamada de alerta del banco podía terminar dejando una cuenta bancaria en ceros. Así habría operado durante varios meses la banda delincuencial conocida como ‘Los Cyber’, una organización que, según las autoridades, habría logrado apropiarse de más de $1.000 millones mediante sofisticadas estafas realizadas con herramientas tecnológicas, inteligencia artificial y videollamadas.
En un operativo conjunto de la Fiscalía General de la Nación y la Policía Nacional fueron capturadas 16 personas que, presuntamente, cumplían diferentes funciones dentro de la organización criminal. Entre los detenidos aparece Mateo Ramírez, exfutbolista e hijo del reconocido jugador John Mario Ramírez, fallecido en 2021.
De acuerdo con las investigaciones, el deportista habría puesto a disposición su cuenta bancaria para recibir parte del dinero obtenido mediante los fraudes. Ramírez debutó como profesional con Patriotas Boyacá en 2021 y posteriormente estuvo cerca de fichar por Millonarios, aunque la negociación finalmente no se concretó.
El modus operandi de ‘Los Cyber’ era tan sencillo como peligroso. Los presuntos delincuentes contactaban a sus víctimas a través de aplicaciones de mensajería y se presentaban como supuestos funcionarios de reconocidas entidades bancarias.
La Fiscalía afectó a una red delincuencial denominada ‘Los Cyber’, señalada de cometer hurtos por medios informáticos mediante la suplantación de entidades financieras. De acuerdo con la investigación, entre junio de 2025 y marzo de 2026, esta estructura se habría apropiado de… pic.twitter.com/R5bDeUtNwT
— Fiscalía Colombia (@FiscaliaCol) July 10, 2026
Con el cuento de que habían detectado movimientos sospechosos en sus cuentas, les pedían a las personas que siguieran una serie de instrucciones para ‘proteger’ su dinero. En algunos casos enviaban enlaces falsos con los que buscaban obtener información confidencial. En otros, realizaban videollamadas supuestamente para brindar mayor seguridad.
Pero la trampa estaba precisamente allí. Durante esas llamadas, los delincuentes convencían a las víctimas de compartir la pantalla de sus teléfonos celulares. De esta manera, podían observar datos sensibles como usuarios, claves, saldos y movimientos bancarios.
Una vez obtenían esa información, presuntamente ingresaban a las cuentas y realizaban retiros o transferencias hasta dejar prácticamente sin dinero a los afectados.
La Fiscalía también advirtió que los integrantes de la organización aparentemente contaban con información personal de sus víctimas, como direcciones y datos relacionados con sus cuentas, lo que les permitía diseñar acercamientos más creíbles y aumentar las posibilidades de que las personas cayeran en la trampa.
Tras las capturas, el ente acusador anunció que, de acuerdo con el nivel de responsabilidad de cada detenido, podrían ser imputados por delitos como concierto para delinquir, enriquecimiento ilícito de particulares agravado, hurto por medios informáticos, acceso abusivo a un sistema informático y violación de datos personales.
Las autoridades insistieron en la importancia de no compartir claves, códigos ni pantallas de celulares durante llamadas inesperadas. También recomendaron contactar directamente al banco por sus canales oficiales cuando se reciba una supuesta alerta sobre movimientos sospechosos.
En tiempos en los que una videollamada puede parecer muy real y una voz puede sonar como la de un funcionario, la recomendación es no dejarse meter presión. Antes de entregar información o mover la plata, hay que verificar. Porque detrás de una llamada aparentemente urgente podría estar el próximo golpe.

