La derrota de Colombia 1-2 frente a Croacia dejó más dudas que certezas en el proceso de Néstor Lorenzo. Tres decisiones del técnico quedaron bajo la lupa: su resistencia a rotar, la insistencia en James Rodríguez pese a su falta de ritmo y la ausencia de variantes tácticas.
1. Miedo a la rotación
- Lorenzo apostó por mantener a su equipo titular, pensando en el Mundial 2026 y en defender el invicto en amistosos.
- El problema: no dio oportunidad a otros jugadores de mostrarse en un escenario ideal para probar variantes.
- Croacia sí rotó y experimentó, guardando figuras para la segunda parte. Colombia, en cambio, se quedó sin alternativas frescas.
2. Insistencia en James Rodríguez
- James es capitán y referente, pero llega con apenas 41 minutos jugados en dos partidos recientes y sin club fijo.
- Contra Croacia se notó su falta de ritmo y condición física.
- Lorenzo prefirió mantenerlo en cancha en lugar de probar otro jugador en esa posición, lo que terminó afectando la dinámica ofensiva.
3. Falta de variantes tácticas
- El esquema de Lorenzo es casi inamovible: 4-2-3-1 con dos volantes de contención, un “10”, extremos y un delantero en punta.
- Los cambios fueron hombre por hombre, sin modificar el sistema.
- No se ensayaron alternativas como línea de tres defensores o dupla de delanteros, lo que deja al equipo con un abanico táctico muy limitado.
Lo que viene
El próximo rival será Francia, una potencia mundial. Allí, probar nuevas caras parece arriesgado, pero la falta de variantes preocupa: si Lorenzo no abre el juego a otros sistemas, Colombia podría llegar al Mundial con un plan demasiado predecible.
Este tipo de análisis muestra que el problema no es solo la derrota en un amistoso, sino la rigidez del proyecto técnico. La Selección necesita más flexibilidad y valentía para experimentar, porque los rivales de élite no perdonan la falta de alternativas.



