Fue aliado y luego perseguido por Pablo Escobar. Hoy, sin cuentas con la justicia, volvió a Medellín tras casi una década preso.
Un nombre del pasado volvió a sonar en Colombia, de esos que marcaron una de las épocas más oscuras del país. Se trata de Fabio Enrique Ochoa Vasco, alias ‘Kiko Pobre’, quien ya está de nuevo en Medellín tras pagar una condena en Estados Unidos por narcotráfico.
El hombre, de 65 años, regresó en silencio, sin cámaras ni ruido, y según las autoridades no tiene procesos pendientes en Colombia, por lo que puede moverse libremente.
En los años más duros del narcotráfico, ‘Kiko Pobre’ fue parte del poderoso cartel de Medellín, trabajando de la mano con pesos pesados como Fernando Galeano y Gerardo Moncada.
En ese entonces, todos estaban bajo el mando del temido Pablo Escobar.
Pero la cosa se torció en 1992. Desde la cárcel de La Catedral, Escobar ordenó la muerte de Galeano y Moncada, acusándolos de esconderle plata. Esa traición desató una cacería interna y dejó a muchos en la mira, entre ellos, Ochoa Vasco, quien de aliado pasó a enemigo.
Escobar lo señaló como traidor y lo mandó a buscar para matarlo. Desde ese momento, ‘Kiko Pobre’ tuvo que huir para salvar su vida.


Caída, cárcel y regreso
Años después, en 2009, fue capturado en Venezuela y extraditado a Estados Unidos. Allá pagó cerca de una década tras las rejas por su papel en el negocio de la droga.
Su historial no era menor. Según documentos judiciales, llevaba décadas en el mundo del narcotráfico, moviendo cargamentos y manejando redes internacionales. Pero todo eso quedó atrás, al menos en lo legal.
Tras cumplir su condena, regresó al país sin cuentas pendientes. Migración Colombia verificó su situación y no encontró órdenes de captura vigentes.
Hoy vive en Medellín, manejando un perfil bajo, lejos del ruido mediático.


No es el único
El regreso de antiguos capos no es un hecho aislado. En los últimos años, otros nombres pesados también han vuelto tras pagar sus condenas en el exterior.
Casos como el de Carlos Lehder o el de miembros del clan Ochoa han pasado casi desapercibidos en medio de la actualidad nacional.
Muchos de ellos regresan sin líos judiciales, lo que les permite rehacer su vida.
Y aunque hoy camine libre, el nombre de ‘Kiko Pobre’ sigue ligado a una de las épocas más violentas del país, cuando el narcotráfico sembraba terror y enfrentaba al Estado.
Su historia revive esos años donde la traición, el dinero y la guerra interna eran el pan de cada día dentro del cartel.

