El hombre que salió de Aguablanca dice que su meta es ver graduados a los pelados de la nueva universidad del Distrito.
Alejandro Ocampo no anda con rodeos. Asegura que su misión es seguir acompañando al “gobierno del cambio” y que, aunque cuatro años son un ratico, ya han sacado a dos millones de personas de la olla. Ahora, su meta es que Colombia deje de mirar para el lado que no es y se concentre en la gente que de verdad la suda.
El sueño del representante es claro: quiere que el campo sea de los campesinos y que a los desplazados les devuelvan su tierra de una vez por todas.
“Yo quiero hacer parte de un proyecto político que vuelva a Colombia un país de propietarios rurales, de producción agrícola, donde los desplazados, digan: ‘Después de 30 años me devolvieron la tierrita que un día me quitó el paramilitarismo o la guerrilla’. Hay que seguir profundizando el tema de la educación pública”, mencionó.


A Ocampo lo que más lo trasnocha es la educación, por eso insiste en que quiere ver como se hace realidad la universidad del distrito de Aguablanca y ver a la primera promoción graduándose. “Ahí es donde uno siente que la política sirve para algo”, señaló.
A diferencia de quienes solo prometen “el cielo y la tierra” cuando hay elecciones, Alejandro Ocampo hace enfasis en lo que ya ha logrado realizar en la Cámara.
“He hecho cosas importantes por el Valle siendo representante a la Cámara y siendo mi primer periodo. Creo que un nuevo periodo de congresista me permitiría llevarle más al departamento”, insistió.
Entre sus logros resalta que ayudó a gestionar cuatro universidades para el departamento, además mencionó que ha traído ambulancias y centros de salud a los municipios sin pedir nada a cambio.
Ocampo quiere que los centros de salud no se caigan a pedazos, por ello el plan es que la gente del Distrito tenga sitios bonitos, con sillas cómodas y, sobre todo, quirófanos de verdad para que nadie se muera esperando un traslado.
El representante espera seguir, sobre todo porque ha hecho más que otros que llevan 12 años y “no han inaugurado ni un andén”. Ocampo quiere volver al Congreso a demostrar que el Valle tiene doliente.



