Obesidad, un desafío de salud que afecta una de cada ocho personas en el mundo –

  • La obesidad es un desafío de salud pública que también impacta a Colombia, donde afecta al 23,6 % de los adultos y al 10,6 % de los niños y adolescentes entre 5 y 19 años.
  • Prevenir la obesidad exige una mirada integral, que vaya más allá del peso e incluya alimentación, actividad física, sueño, salud emocional, detección oportuna y cambios sostenibles a lo largo de la vida.

Colombia, septiembre de 2026.- La obesidad dejó de ser un problema asociado únicamente a los hábitos individuales y se convirtió en uno de los grandes desafíos de salud pública a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 más de 890 millones de adultos vivían con obesidad, es decir, aproximadamente una de cada ocho personas en el mundo. Ese mismo año, 2.500 millones de adultos tenían sobrepeso, una cifra que evidencia la magnitud de una condición que está estrechamente relacionada con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.

En Colombia, el panorama también refleja la dimensión de este desafío. De acuerdo con datos de la OMS, en 2022 el 23,6 % de los adultos en el país vivía con obesidad, mientras que esta condición afectaba al 10,6 % de los niños y adolescentes entre los 5 y 19 años. Estas cifras ponen de manifiesto la importancia de fortalecer las estrategias de prevención desde edades tempranas y de promover hábitos que contribuyan a proteger la salud metabólica a lo largo de la vida.

Ante esta realidad, la prevención tiene especial relevancia. De acuerdo a información publicada por el Ministerio de Salud y Protección Social, las enfermedades crónicas no transmisibles constituyen la principal causa de muerte en Colombia y comparten factores de riesgo como la inactividad física y una alimentación poco saludable. Por ello, la Semana de Hábitos de Vida Saludable y el Día Nacional de Lucha contra la Obesidad y el Sobrepeso, que se conmemora cada 24 de septiembre, representan una oportunidad para promover una mirada integral de la salud metabólica, en la que la alimentación equilibrada, el movimiento, el descanso, el bienestar emocional y la detección oportuna hagan parte de una misma estrategia de prevención.

La Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo, ACE, plantea que hablar de prevención implica ampliar la mirada sobre lo que significa llevar una vida saludable. La alimentación y la actividad física son pilares fundamentales, pero no son los únicos factores que intervienen en la salud metabólica. El sueño, el estrés, la salud mental, la genética, el entorno y las condiciones sociales también pueden influir en el desarrollo y evolución de la obesidad.

“Cuando hablamos de prevención de la obesidad, no podemos reducir la conversación a comer menos o hacer más ejercicio. Los hábitos saludables son fundamentales, pero forman parte de un conjunto mucho más amplio de factores que determinan la salud metabólica, entre ellos la alimentación, la actividad física, el sueño, la salud mental, la genética y el entorno en el que vivimos. Por eso, prevenir no significa seguir dietas restrictivas o buscar resultados rápidos, sino construir cambios sostenibles y posibles de mantener a lo largo de la vida. También significa reconocer los factores de riesgo y consultar oportunamente para recibir una orientación adecuada. Entender esta complejidad es fundamental para dejar atrás la idea de que la obesidad es simplemente una consecuencia de la falta de voluntad y avanzar hacia una prevención y un manejo más integrales”, explica el doctor José Luis Torres, presidente de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo.

Más allá de la pérdida de peso, adoptar hábitos saludables tiene beneficios para diferentes dimensiones de la salud. Una alimentación variada y equilibrada, el consumo de frutas y verduras, la inclusión de fuentes adecuadas de proteína y fibra, la reducción de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados y la práctica regular de actividad física pueden contribuir a mantener una adecuada salud metabólica. A esto se suman otros aspectos que con frecuencia quedan en segundo plano, como dormir bien, reducir el tiempo sedentario y cuidar la salud emocional.

La prevención también implica reconocer oportunamente los factores de riesgo y no esperar a que aparezcan complicaciones para actuar. Cambios progresivos en el peso o en la circunferencia abdominal, alteraciones de la glucosa, presión arterial elevada, cambios en los niveles de colesterol o antecedentes familiares de enfermedades metabólicas pueden ser señales para consultar y determinar qué medidas son apropiadas en cada caso. La valoración profesional permite establecer objetivos realistas y, cuando existe obesidad, definir un manejo individualizado de acuerdo con las características y necesidades de cada persona.

Este abordaje cobra especial importancia desde edades tempranas. La construcción de hábitos relacionados con la alimentación, el movimiento, el descanso y el bienestar emocional durante la infancia puede favorecer comportamientos saludables a lo largo de la vida. Para ello, también es necesario evitar que la conversación sobre el peso se centre en la apariencia física o genere culpa y estigmatización, especialmente en niños y adolescentes.

“Prevenir la obesidad no significa esperar a que una persona tenga un diagnóstico para empezar a actuar. Significa identificar los factores de riesgo, generar entornos que faciliten decisiones saludables y acompañar a las personas de manera oportuna. Cuando la obesidad ya está presente, también es fundamental entender que requiere un abordaje integral, que permita reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la calidad de vida. El objetivo no debe ser únicamente modificar un número en la báscula, sino proteger la salud de manera sostenida”, señala el doctor Torres.

En el marco de la Semana de Hábitos de Vida Saludable y del Día Nacional de Lucha contra la Obesidad y el Sobrepeso, la ACE invita a cambiar la mirada sobre la prevención y a entender que los hábitos saludables no son medidas temporales ni deben estar motivados exclusivamente por el peso. Alimentarse mejor, mantenerse activo, descansar adecuadamente, cuidar la salud emocional y consultar cuando sea necesario son decisiones que, sostenidas en el tiempo, pueden contribuir a prevenir enfermedades y a construir una mejor salud metabólica a lo largo de la vida.

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