Más de 91.000 trabajadores de la economía popular obtuvieron créditos por primera vez con el Banco Agrario –

Este 27 de junio se conmemoración el Día Internacional de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes), el panorama de la inclusión financiera en Colombia muestra un giro significativo impulsado por la actual administración del Gobierno Nacional y del Banco Agrario de Colombia.

Históricamente, las unidades productivas a pequeña escala, informales y de bajos ingresos han enfrentado la exclusión, quedando bajo mecanismos crediticios informales y costosos. Sin embargo, el objetivo del actual Gobierno de generar ingresos sostenibles y lograr una formalización progresiva está impulsando una fuerte ola de bancarización. Según las más recientes cifras consolidadas por el Banco Agrario de Colombia, entre agosto de 2022 y mayo de 2026, 91.524 personas de la economía popular lograron vincularse por primera vez a un crédito formal gracias a la gestión de la entidad.

Este hito forma parte de una inyección de capital para la base productiva del país, que alcanzó los $2,57 billones a través de 559.032 operaciones de crédito.

Las mujeres mueven la economía de los barrios y el campo

Los datos evidencian que el dinamismo productivo de la economía popular tiene un rostro marcadamente femenino. Más del 50% de los recursos colocados en este segmento han sido destinados a mujeres microempresarias y rurales. En total, este grupo apalancó sus negocios con $1,3 billones, representados en 286.285 operaciones crediticias.

Contrario a la idea de que estas herramientas se limitan al sector agropecuario, la dinámica productiva ha sido contundente en diferentes frentes. Por un lado, en las zonas urbanas, sectores clave como la manufactura, los servicios, el comercio y el turismo absorbieron $1,19 billones mediante 275.230 operaciones. Por otro lado, en las zonas rurales y dispersas, donde el Banco a menudo opera como la única entidad financiera presente, se logró irrigar $1,18 billones a través de 259.549 créditos.

Buscar el crédito en la plaza de mercado

Sacar a los micronegocios de la informalidad ha requerido un cambio en el modelo de atención, llevando la oferta directamente a las calles. Para activar la demanda crediticia desde el territorio, se ejecutaron 42.080 brigadas comerciales en barrios populares, plazas de mercado y ferias de servicio. Esta presencia en terreno se combinó con condiciones financieras flexibles a través de iniciativas como los programas CREO y «A Pulso», con los cuales se otorgaron 11.825 operaciones por $25.555 millones. Estos préstamos ofrecen financiamiento de hasta 6 Salarios Mínimos Mensuales Legales Vigentes (SMMLV), tasas preferenciales, incentivos a capital de hasta un 10% y el respaldo gratuito del Fondo Nacional de Garantías (FNG).

Asimismo, esta oferta se complementó con una línea especial de recursos propios implementada en mayo de 2024, la cual cobijó a más de 50.344 proyectos con desembolsos por $188.296 millones. Finalmente, para consolidar este ecosistema de inclusión productiva, se firmaron 156 convenios de tasa compensada y/o capital con alcaldías, gobernaciones y cámaras de comercio, operando en articulación con aliados clave como el IPES, el SENA, Prosperidad Social, diversos ministerios y gremios como UNDECO y FEDECOM.

«Llegar a más de 91.000 colombianos que nunca antes habían tenido un crédito formal es el corazón de nuestro trabajo. Entendimos que para apoyar a la economía popular no podíamos sentarnos en las sucursales; teníamos que ir a las calles, a los barrios y a las plazas de mercado. Este salto a la formalidad demuestra que cuando democratizamos el acceso al sistema financiero, estamos construyendo verdadera equidad y transformando la vida de las familias», aseguró Hernando Chica Zuccardi, presidente del Banco Agrario de Colombia.

En este contexto, el Día Internacional de las MiPymes cobra un significado especial al reafirmar que estos micronegocios son el verdadero motor de desarrollo económico y social del país. Para garantizar una transición exitosa hacia la formalidad y un crecimiento sostenido, es imperativo que esta inclusión financiera vaya de la mano con educación financiera y asistencia técnica. Solo con un apoyo integral se logrará que estas unidades productivas se fortalezcan y sigan consolidando el tejido empresarial de Colombia.

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