Delincuentes habrían intentado extorsionar a empresarios de la Calle 5 en Cali. Uno de los negocios terminó incendiado y las pérdidas serían millonarias.
El miedo se apoderó del tradicional sector de San Fernando, en Cali. Lo que por años ha sido reconocido por sus negocios de insumos médicos, hoy amaneció marcado por el humo, las amenazas y el terror.
Varios comerciantes denunciaron que delincuentes estarían detrás de una nueva modalidad de extorsión: primero intimidan por WhatsApp y después atacan los locales para meter presión.
La situación explotó entre la noche del lunes y la madrugada del martes, cuando al menos dos establecimientos fueron blanco de ataques incendiarios en plena Calle 5.
Según testigos y cámaras de seguridad, hacia las 9:00 de la noche un hombre llegó hasta uno de los locales y empezó a regar gasolina en la fachada.
📌Cámaras de seguridad captaron a sujetos incendiando locales comerciales en el sector de San Fernando. Comerciantes denunciaron presuntas extorsiones y ataques contra sus negocios tras negarse a pagar millonarias sumas.
👉Más detalles, aquí:
📽️ Suministrados#Noticias #Cali… pic.twitter.com/N5TwkRVjpE
— El País Cali 📰 (@elpaiscali) May 26, 2026
El sujeto intentó prender fuego, pero las llamas no agarraron fuerza y la comunidad alcanzó a reaccionar. Al verse descubierto, el hombre salió corriendo y escapó en una motocicleta que lo esperaba metros más adelante.
En ese momento muchos pensaron que todo había quedado en un susto, pero la pesadilla apenas comenzaba.
“Nos pagaron para quemar dos locales”
Horas después, cerca de la medianoche, propietarios de negocios del sector empezaron a recibir mensajes amenazantes por WhatsApp.
Un sujeto que se identificaba como ‘Anónimo’ aseguró que le habían pagado $5 millones para incendiar dos locales comerciales de la zona.
Pero además lanzó una propuesta aterradora: decía que podía ‘parar todo’ si los comerciantes le consignaban $2 millones de inmediato.
Los mensajes estaban llenos de errores ortográficos, pero el objetivo era sembrar miedo y obligar a pagar.
En las conversaciones también advertían que, si no accedían a las exigencias, buscarían a otras personas para completar el ataque.
A las 2:00 de la madrugada el temor se volvió realidad. El mismo delincuente, según las investigaciones preliminares, regresó al sector con ropa diferente y atacó la sede de Casa Médica Alkamy.
Esta vez el fuego sí se expandió rápidamente por las persianas metálicas y alcanzó el interior del establecimiento.
Las llamas consumieron equipos médicos, mercancía especializada y parte de la estructura del negocio.
El techo terminó colapsando por las altas temperaturas y los bomberos tuvieron que intervenir de urgencia para evitar que el incendio se propagara a otros locales de la cuadra.


“Ahora nos da miedo hasta salir”
La gerente del establecimiento afectado, Camila Caicedo, habló en medio de la angustia por lo ocurrido.
Según explicó, las pérdidas son enormes y el ambiente en la zona es de completo temor.
“Nos da miedo hasta salir porque si eso le hacen a la empresa, ¿qué nos espera a nosotros?”, manifestó.
Además aseguró que otros negocios del sector, como Global Medical, también estarían bajo amenaza.
Muchos comerciantes dicen sentirse abandonados y aseguran que la situación en la Calle 5 se está saliendo de control.
Tras los ataques, la Policía Metropolitana de Cali, el Gaula y la Sijin iniciaron las investigaciones para identificar a los responsables.
Las autoridades creen que se trataría de una nueva modalidad de extorsión contra pequeños y medianos empresarios, donde los delincuentes usan ataques reales para obligar a pagar dinero.
Por ahora, los comerciantes esperan respuestas de la Fiscalía y también de las aseguradoras para saber si podrán recuperar algo de lo perdido.
Mientras tanto, el gremio de insumos médicos pidió más presencia policial y vigilancia urgente en el sector.
La preocupación es grande porque, según denunciaron, los delincuentes tendrían plenamente identificados los números y datos de varios negocios.
La Policía insistió en que las víctimas no deben entregar dinero ni negociar con los extorsionistas.
También pidió reportar cualquier mensaje sospechoso o llamada extraña a las líneas oficiales para evitar que esta modalidad siga creciendo en Cali.
Por ahora, en San Fernando la zozobra sigue viva y muchos comerciantes sienten que trabajan con miedo a que la próxima bomba incendiaria caiga sobre su local.




