El operativo representa un duro golpe para las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Se acabó la persecución. Naín Andrés Pérez Toncel, alias Bendito Menor, uno de los cabecillas criminales más buscados de la Costa Caribe, fue abatido durante un operativo de la Policía Nacional realizado en el barrio Los Olivos, en Riohacha, La Guajira.
El señalado líder de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) murió en medio del procedimiento policial, en el que también fueron abatidos su pareja sentimental, Rosa Angélica Tarazona, alias ‘La Bebecita’, y dos de sus escoltas.
En total, el operativo dejó cuatro personas muertas.
La noticia marca el final de la persecución contra un hombre que durante los últimos meses se había convertido en uno de los principales objetivos de las autoridades en el Caribe colombiano.
Un operativo que terminó con la búsqueda
Bendito Menor, de 26 años y oriundo de Riohacha, era señalado de liderar el Frente Javier Cáceres de las ACSN, organización también conocida como Los Pachenca y con presencia criminal en sectores de La Guajira, Magdalena y Cesar.
Las autoridades lo vinculaban con actividades relacionadas con narcotráfico, extorsión y homicidios, además de otros hechos violentos investigados en la región.
Su ubicación se había convertido en una prioridad para los organismos de seguridad. Durante las semanas previas, las autoridades reforzaron las labores de inteligencia para tratar de seguirle la pista y evitar que pudiera escapar de la zona.
Una de las dificultades que enfrentaban los investigadores era precisamente su capacidad para moverse por diferentes territorios del Caribe.
Según información entregada previamente por fuentes oficiales, Bendito Menor utilizaba lanchas rápidas para desplazarse por las zonas costeras e incluso habría conseguido salir del territorio colombiano en algunas ocasiones.
Por eso, la operación para localizarlo involucró vigilancia terrestre, aérea y marítima.
El hombre que desafió a las autoridades en redes
Bendito Menor no era un delincuente desconocido para la opinión pública.
Durante meses se encargó de mostrar su poder y desafiar a las autoridades mediante publicaciones en redes sociales. En varias ocasiones aparecía recorriendo diferentes sectores de Riohacha en motos y camionetas, acompañando las imágenes con mensajes intimidatorios.
Uno de los episodios que más llamó la atención ocurrió después de que el Gobierno le lanzara un ultimátum.
El cabecilla respondió públicamente con una frase que rápidamente se hizo viral: “Estamos melos, sin miedo”.
Aquella provocación aumentó la presión sobre la organización y convirtió a Bendito Menor en uno de los principales objetivos de las autoridades.
Desde entonces, el cerco se fue cerrando.


De las mesas de diálogo a ser uno de los más buscados
La historia de Bendito Menor también tuvo un capítulo relacionado con los diálogos de paz durante el Gobierno de Gustavo Petro.
El señalado cabecilla llegó a ser incluido en las mesas de la llamada Paz Total como uno de los interlocutores de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Sin embargo, el proceso no prosperó.
Posteriormente, las autoridades reforzaron las acciones contra la estructura y Bendito Menor volvió a quedar en la mira de los organismos de seguridad por sus actividades criminales.
Con el aumento de la persecución, también creció la recompensa ofrecida por información que permitiera ubicarlo.
La cifra llegó hasta 1.000 millones de pesos por su captura, de acuerdo con la información suministrada.
Una estructura que queda golpeada
La muerte de Bendito Menor representa un duro golpe para las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, una organización considerada entre las estructuras criminales con mayor capacidad de operación en el norte del país.
El cabecilla tenía bajo su mando una estructura con presencia principalmente en La Guajira, Magdalena y Cesar, por lo que su caída deja un vacío dentro de la organización.
Sin embargo, las autoridades saben que la historia no necesariamente termina con la muerte de uno de sus principales mandos.
Este tipo de organizaciones suelen intentar reorganizarse rápidamente para mantener el control de los territorios, las rutas y las actividades ilegales que manejan.
Por eso, el reto ahora será evitar que la caída del señalado cabecilla sea aprovechada por otros integrantes para asumir el mando y continuar con las actividades criminales.


Otro golpe: cayó alias Coty
Mientras se conocía la muerte de Bendito Menor, las autoridades también reportaron otro importante resultado contra una estructura criminal.
En Manizales fue capturado José Espinal Quintero, alias ‘Coty’, señalado de ser jefe internacional de la organización criminal Tren de Aragua.
La operación fue adelantada por el Gaula y la Dirección de Inteligencia de la Policía, en coordinación con la Fiscalía y la DEA.
Sobre Espinal Quintero existía una circular roja de Interpol y una orden de captura por delitos como terrorismo, financiación del terrorismo, tráfico de armas y municiones y extorsión agravada.
Según la investigación, el hombre habría llegado a Colombia hace aproximadamente cuatro años con el objetivo de coordinar el envío de cocaína y heroína desde Magdalena y La Guajira hacia Estados Unidos, Centroamérica y Europa.
Después de diez meses de labores de inteligencia y seguimiento técnico, los investigadores lograron ubicarlo en un apartamento de la capital de Caldas, utilizado por el señalado delincuente como lugar de descanso.
Golpe al crimen organizado
Con la caída de Bendito Menor y la captura de alias Coty, las autoridades reportaron dos golpes contra estructuras criminales con conexiones nacionales e internacionales.
En el caso de Bendito Menor, se trata además del desenlace de una intensa persecución que se extendió durante meses por la Costa Caribe.
El hombre que acostumbraba desafiar a las autoridades desde las redes sociales, que se movía entre La Guajira, Magdalena y Cesar y que era señalado como uno de los principales cabecillas de las ACSN, terminó abatido en su propio territorio.
Ahora la mirada de las autoridades está puesta sobre lo que pueda ocurrir dentro de la organización tras su muerte.
Porque si bien cayó uno de sus principales jefes, la pelea por el control de los territorios y las rentas criminales todavía no termina.




Inteligencia del Estado colombiano adelanta labores de interceptación en la región donde se movía Bendito Menor. | Foto: SEMANA

