Mientras el representante Alfredo Mondragón defendió la actividad como una expresión artística y social, vecinos cuestionaron el uso del espacio público.
Una jornada de pintura terminó convirtiéndose en una nueva polémica política y ciudadana en Cali. El domingo, el representante a la Cámara Alfredo Mondragón fue confrontado por varios ciudadanos mientras acompañaba la realización de un mural en el norte de la ciudad, exactamente en la Carrera 1 con Calle 26, frente a la antigua Licorera del Valle.
La situación quedó registrada en videos que rápidamente empezaron a circular y generaron debate entre quienes respaldaban la actividad y quienes rechazaban que se interviniera el espacio público con mensajes políticos.
Según explicó el congresista, la jornada tenía como propósito hacer memoria sobre las víctimas de los llamados falsos positivos y acompañar a jóvenes que participaban en la actividad.
Mondragón aseguró que el ambiente inicialmente era tranquilo, pero que luego llegaron personas que cuestionaron el contenido del mural y reclamaron por presuntas irregularidades relacionadas con este tipo de intervenciones.
El representante sostuvo que hubo momentos de tensión y aseguró que algunos asistentes sintieron presión para detener la actividad. Incluso afirmó que durante la jornada hubo presencia de uniformados y que se presentaron discusiones por el desarrollo del evento.
Pese al ambiente tenso, el mural alcanzó a ser terminado con apoyo de más personas que llegaron al lugar. Sin embargo, la historia no terminó ahí.


En la mañana de este lunes, cuadrillas de la Alcaldía de Cali realizaron una intervención sobre el muro y comenzaron a cubrir nuevamente la superficie con pintura gris.
Desde la administración distrital explicaron que los puentes vehiculares y este tipo de estructuras deben conservar colores definidos por norma técnica, entre ellos el gris basalto, para evitar distracciones a conductores y facilitar el mantenimiento.
La intervención alcanzó cerca de 300 metros cuadrados y contó con acompañamiento de la Policía para mantener el orden.
Mientras tanto, algunos habitantes del sector respaldaron la decisión del Distrito y señalaron que el lugar ya había sido escenario de otras pintadas similares.
La controversia volvió a abrir el debate en Cali sobre los límites entre el arte urbano, la expresión política y el cuidado del espacio público.



