En un mundo en guerra, el Papa León XIV insta a ser “más que nunca” asiduos a la Misa dominical –

El Papa León XIV afirmó que, en un mundo marcado por numerosos conflictos bélicos, es “más que nunca” necesario que los católicos participen con asiduidad en la Misa dominical.

“Queridos hermanos y hermanas, en un mundo que tanto necesita la paz, esto nos compromete a ser asiduos y fieles a nuestro encuentro eucarístico con el Resucitado, para salir de él como testigos de la caridad y portadores de la reconciliación”, señaló antes de rezar el Regina Coeli, la antífona mariana propia del tiempo litúrgico de Pascua.

El Pontífice —que este sábado presidió una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro— pidió la intercesión de la Virgen María, “bienaventurada porque fue la primera en creer sin haber visto”.

En este segundo domingo de Pascua, dedicado por San Juan Pablo II a la Divina Misericordia, el Evangelio narra la aparición de Jesús resucitado al apóstol Tomás. A partir de este pasaje, el Papa invitó a reflexionar sobre el encuentro con Cristo resucitado y planteó para ello varias preguntas: “¿Dónde encontrarlo? ¿Cómo reconocerlo? ¿Cómo creer?”.

El Pontífice explicó que Tomás se encuentra con Jesús “al octavo día”, en medio de la comunidad reunida, y lo reconoce en las marcas de su pasión. De esta experiencia —subrayó— brota su profesión de fe, “la más elevada de todo el cuarto Evangelio”.

Creer no siempre es fácil

“Ciertamente, creer no siempre es fácil. No lo fue para Tomás y tampoco lo es para nosotros”, afirmó. En este sentido, el Santo Padre destacó que la fe “necesita ser alimentada y sostenida” y que, por ello, cada domingo la Iglesia invita a los fieles a reunirse para celebrar la Eucaristía, como hacían los primeros discípulos.

“En ella escuchamos las palabras de Jesús, oramos, profesamos nuestra fe, compartimos los dones de Dios en la caridad, ofrecemos nuestra vida en unión al sacrificio de Cristo y nos alimentamos de su Cuerpo y de su Sangre, para luego ser, también nosotros, testigos de su Resurrección”, explicó. Y añadió que el término “Misa” significa precisamente “envío” o “misión” tal y como lo define el Catecismo de la Iglesia Católica.

“La Eucaristía dominical es indispensable para la vida cristiana”, subrayó.

Los 49 mártires de Abitinia

En este contexto, el Papa recordó el testimonio de los mártires de Abitinia, un grupo de 49 cristianos de la actual Túnez que, en el año 304, fueron arrestados por reunirse para celebrar la Eucaristía, pese a la prohibición del emperador Diocleciano.

A pesar de las amenazas, continuaron celebrando la Eucaristía y, por negarse a obedecer las órdenes imperiales, fueron torturados y ejecutados.

“Mañana saldré para el viaje apostólico a África, y precisamente algunos mártires de la Iglesia africana de los primeros siglos, los mártires de Abitinia, nos han dejado un hermoso testimonio al respecto. Ante la propuesta de salvar sus vidas a cambio de renunciar a celebrar la Eucaristía, respondieron que no podían vivir sin celebrar el día del Señor”, recordó.

El Pontífice destacó que es en la Eucaristía “donde se nutre y crece nuestra fe”.

“Es ahí donde nuestros esfuerzos, aunque limitados, por la gracia de Dios se integran como acciones de los miembros de un único cuerpo —el Cuerpo de Cristo— en la realización de un único gran proyecto de salvación que abarca a toda la humanidad”, añadió.

Asimismo, explicó que, a través de la Eucaristía, las manos de los fieles se convierten en “manos del Resucitado”.

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