A la Luna, pero con sustos incluidos. La nave avanza hacia la luna contra todo pronóstico.
La misión Artemis II despegó con toda la emoción de un regreso histórico a la órbita lunar. Pero no todo ha sido color de rosa, en sus primeras horas de vuelo, la nave ya presentó varios contratiempos que tuvieron a más de uno en la Tierra con el corazón en la mano.
El lanzamiento, liderado por la NASA, marcó el inicio de un viaje que no se veía desde hace más de 50 años. Cuatro astronautas salieron rumbo a la Luna en la cápsula Orion, impulsada por el poderoso cohete Space Launch System, desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.


Pero apenas arrancando el paseo, comenzaron los líos. Uno de los primeros sustos se dio a menos de una hora del despegue. La nave presentó una falla en las comunicaciones que dejó a los astronautas escuchando… pero sin poder responder.
Sí, como cuando se cae la llamada en el peor momento. Desde Tierra podían hablarles, pero ellos no podían contestar. Por fortuna, el problema se resolvió rápido y no pasó a mayores.
Y como si fuera poco, también hubo lío con el baño espacial. Una alerta se encendió por fallas en el sistema de residuos, aunque desde la NASA bajaron la tensión diciendo que no era grave.
A eso se le sumó otro detalle incómodo: la cápsula estaba más fría de lo esperado, lo que obligó a ajustes para que la tripulación no pasara penurias en pleno viaje.


Camino a la Luna sigue firme
A pesar de los tropiezos, la misión sigue en pie. Los astronautas ya completaron maniobras clave y se preparan para el momento más importante: poner rumbo directo a la Luna.
Una vez hagan ese encendido de motores, no hay reversa. Tendrán que completar toda la vuelta alrededor del satélite para regresar a la Tierra, en un viaje que durará entre 6 y 10 días.
En esta travesía van los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes buscan abrirle el camino al regreso del ser humano a la superficie lunar en los próximos años.
Este proyecto hace parte del programa Artemis, que busca volver a poner humanos en la Luna hacia 2028, algo que no ocurre desde las misiones Apolo en 1972.
Aunque los problemas iniciales no pusieron en riesgo la misión, sí dejaron claro que el camino no será fácil. Este programa ha costado miles de millones y viene arrastrando retrasos, por lo que la presión es alta.
Por ahora, la nave sigue su curso a más de 27.000 km/h… y el mundo entero está mirando. Porque aunque todo arrancó con sustos, la meta sigue siendo la misma: volver a pisar la Luna.



