La Organización Panamericana de la Salud trabaja junto a Argentina, Brasil, México, Chile y otros países para aplicar medidas regulatorias y fiscales que frenen el avance del sobrepeso en la región.
Redacción El Qhubo/ Periodista Jhisús Chacín
La obesidad se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en América Latina y el Caribe. La región presenta la mayor prevalencia de sobrepeso en el mundo, lo que representa un reto sanitario y social de enormes proporciones.
De acuerdo con cifras recientes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 67,5 % de los adultos y el 37,6 % de los niños y adolescentes de entre 5 y 19 años tienen sobrepeso u obesidad. Esta tendencia, que ha venido en aumento desde la década de 1990, amenaza con disparar los casos de enfermedades crónicas como la diabetes, los problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.


Frente a este panorama, la OPS trabaja con nueve países de la región en un Plan de Aceleración para Detener la Obesidad, aprobado en 2022 durante la 75ª Asamblea Mundial de la Salud. Argentina, Barbados, Brasil, Chile, México, Panamá, Perú, Trinidad y Tobago y Uruguay son los pioneros en esta iniciativa, que busca implementar estrategias integrales de prevención.
Las proyecciones encendieron las alarmas, si la tendencia continúa, para el año 2030 más del 73 % de los adultos en las Américas tendrían sobrepeso u obesidad. Una cifra que, según expertos, pone en riesgo la sostenibilidad de los sistemas de salud y la calidad de vida de millones de personas.
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“Estas cifras son alarmantes y no solo representan estadísticas, sino millones de vidas afectadas”, advirtió el doctor Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la OPS.
Las acciones previstas incluyen el etiquetado frontal de advertencia en los alimentos, la regulación de la publicidad de productos no saludables, la promoción de la lactancia materna, y restricciones sobre la venta de alimentos ultraprocesados en las escuelas. También se impulsan medidas fiscales que favorezcan dietas saludables, campañas de actividad física en espacios públicos y programas de atención primaria enfocados en el control del peso.


En algunos países ya hay avances concretos. Chile, que registra la mayor prevalencia de obesidad y sobrepeso en la región (78,8 %), fue el primero en presentar un Plan Nacional de Prevención de la Obesidad en la Niñez y Adolescencia. Por su parte, México y Panamá se encuentran en la fase final de sus hojas de ruta, mientras que otros Estados avanzan en el diseño de estrategias similares.
La OPS acompaña estos procesos mediante asistencia técnica y capacitación, y busca garantizar que las políticas se adapten a las realidades de cada país. Además, el organismo promueve el seguimiento y la evaluación permanente de las intervenciones, con el fin de ajustar las medidas y replicar aquellas que resulten más efectivas.
Con ocasión del Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora cada 4 de marzo, la OPS convocó a un seminario virtual para intercambiar experiencias entre los países participantes y reforzar la necesidad de tomar decisiones inmediatas frente a un desafío que ya afecta a millones en el continente.
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