
Según estudios científicos, entre dos y cuatro personas por millón desarrollan síndrome de Cushing cada año, una enfermedad que aumenta el riesgo de hipertensión, diabetes, osteoporosis y problemas emocionales.
La Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo hace un llamado a reconocer los signos de alerta, promover el diagnóstico temprano y consultar siempre con especialistas.
Colombia, abril de 2026. — Aunque es una enfermedad poco frecuente, el síndrome de Cushing puede tener consecuencias profundas en la salud cuando no se diagnostica a tiempo. Estudios científicos estiman que entre dos y cuatro personas por cada millón de habitantes desarrollan esta enfermedad cada año, una condición causada por la producción excesiva y persistente de cortisol que puede aumentar significativamente el riesgo de diabetes, hipertensión, osteoporosis y eventos cardiovasculares, advierten expertos de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo en el marco del Día Mundial del Síndrome de Cushing.
El síndrome de Cushing es una condición caracterizada por la producción excesiva y sostenida de cortisol, una hormona esencial para el organismo que participa en la regulación del metabolismo, la presión arterial y la respuesta al estrés. Sin embargo, cuando sus niveles permanecen elevados durante periodos prolongados, el impacto puede ser sistémico y afectar múltiples órganos.
“El síndrome de Cushing no es solo una enfermedad hormonal. El exceso crónico de cortisol puede afectar múltiples órganos del cuerpo, desde el metabolismo y el corazón hasta los huesos y la salud mental, aumentando el riesgo de desarrollar varias enfermedades crónicas cuando no se detecta a tiempo”, explicó el doctor Andrés Felipe García, médico internista y endocrinólogo, coordinador nacional del Comité de Tiroides, Paratiroides y Metabolismo Óseo de la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo.
Una enfermedad rara con diversos efectos
De acuerdo con un estudio publicado en la revista científica Endocrinología y Nutrición, el síndrome de Cushing endógeno es considerado una enfermedad rara, con una incidencia estimada entre dos y cuatro casos por millón de habitantes al año. La forma más frecuente es la enfermedad de Cushing de origen hipofisario, causada por un tumor benigno en la hipófisis, una pequeña glándula ubicada en la base del cerebro que produce en exceso la hormona ACTH (hormona adrenocorticotropa) y estimula la liberación de cortisol. Esta forma de la enfermedad ocurre entre cinco y seis veces más que el Cushing de origen suprarrenal.
Los estudios clínicos también muestran que esta condición afecta entre tres y ocho veces más a las mujeres que a los hombres. En términos generales, cerca del 80% de los casos están relacionados con la hormona ACTH, una sustancia producida por la hipófisis que estimula a las glándulas suprarrenales para producir cortisol. En el 20% restante, el exceso de cortisol se origina directamente en tumores de las glándulas suprarrenales. A pesar de su baja frecuencia, uno de los principales desafíos es que sus síntomas pueden confundirse con otras enfermedades más comunes, lo que en muchos casos retrasa el diagnóstico oportuno.
Riesgo cardiovascular y metabólico
Uno de los principales impactos del síndrome de Cushing se relaciona con el aumento del riesgo cardiovascular y metabólico. El exceso de cortisol, cuando se mantiene elevado durante mucho tiempo, puede alterar funciones clave del organismo y favorecer la aparición de presión arterial alta, aumento del azúcar en la sangre y cambios en los niveles de colesterol, condiciones que, si no se controlan, incrementan el riesgo de enfermedades del corazón y otras complicaciones crónicas.
“El cortisol cumple funciones esenciales en el organismo, pero cuando permanece elevado puede afectar el metabolismo y favorecer la acumulación de grasa en zonas como el abdomen, la cara o la espalda. Estos cambios también se relacionan con un mayor riesgo de hipertensión, diabetes y enfermedad cardiovascular”, explica el doctor García. Estas alteraciones pueden presentarse incluso en personas jóvenes, por lo que la aparición temprana de hipertensión, diabetes, obesidad abdominal o infecciones frecuentes debe ser una señal de alerta para buscar una evaluación médica que permita descartar esta enfermedad y evitar complicaciones a largo plazo.
Una condición que también afecta los huesos y la salud mental
Más allá de los efectos metabólicos y cardiovasculares, el síndrome de Cushing impacta directamente la salud ósea. El exceso de cortisol aumenta la pérdida de hueso y dificulta su formación, lo que eleva el riesgo de osteoporosis y fracturas por fragilidad, incluso en personas jóvenes. A esto se suman complicaciones menos visibles, pero igualmente importantes, como cambios en el estado de ánimo, ansiedad, depresión, infecciones frecuentes o un mayor riesgo de trombosis, que afectan de manera significativa la vida diaria de quienes lo padecen.
El diagnóstico requiere pruebas específicas para confirmar el exceso de cortisol en el cuerpo. Entre las más utilizadas están la medición del cortisol libre en orina de 24 horas, el cortisol salival nocturno y diversas pruebas hormonales dinámicas. Una vez identificado el origen del exceso hormonal —ya sea en la hipófisis, las glándulas suprarrenales o en tumores productores de hormonas—, el tratamiento se enfoca en corregir la causa, generalmente mediante cirugía.
Cuando el control del cortisol se logra de manera oportuna, muchas complicaciones metabólicas y cardiovasculares pueden mejorar. “El objetivo del tratamiento es normalizar los niveles de cortisol para reducir riesgos y mejorar la calidad de vida. En muchos casos, esto permite estabilizar la presión arterial, controlar el azúcar y disminuir las complicaciones”, explica el doctor García.
La importancia de la atención especializada
Debido a su complejidad, el manejo del síndrome de Cushing requiere un enfoque especializado y multidisciplinario, que involucre a endocrinólogos, cardiólogos, médicos internistas y neurocirujanos. Esta coordinación permite abordar de manera integral los múltiples efectos de la enfermedad, desde el exceso de cortisol hasta las complicaciones metabólicas, cardiovasculares y óseas, mejorando los resultados clínicos y la calidad de vida de los pacientes.
En el marco del Día Mundial del Síndrome de Cushing, la Asociación Colombiana de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo hace un llamado a reconocer los signos de alerta, fomentar el diagnóstico temprano y acudir siempre a especialistas calificados. La atención oportuna es clave para prevenir que esta enfermedad silenciosa siga afectando la salud metabólica, cardiovascular y emocional de quienes la padecen.
Este llamado se articula con escenarios académicos de alto nivel como ENDIMET 2026, que se realizará del 23 al 26 de abril de 2026 en el Centro de Convenciones Las Américas de Cartagena de Indias. El encuentro reunirá a cerca de 4.000 profesionales de la salud, en una agenda enfocada en los avances científicos, el abordaje clínico integral y los retos actuales de las enfermedades endocrinas.


