La escritora caleña Violeta Olarte presentó su nueva obra, una colección de cuentos narrados desde la voz de una niña, donde la naturaleza, los animales y la pérdida se abordan desde lo simbólico y lo poético.
Redacción El Qhubo/ Periodista Jhisús Chacín
La literatura infantil vuelve a abrir un debate poco frecuente, cómo hablar de la muerte, la tristeza y lo desconocido sin subestimar la sensibilidad de los niños. Ese es el punto de partida de El cielo de los peces, el nuevo libro de la escritora caleña Violeta Olarte, una obra que propone mirar la infancia como un territorio profundo, reflexivo y cargado de símbolos.
Lejos de concebir la escritura para niños como un ejercicio simple, Olarte entiende este campo como un espacio que exige escucha, observación y respeto por la manera en que los más pequeños interpretan el mundo. En su nuevo libro, esa mirada se traduce en once cuentos narrados desde la voz de una niña, quien recorre experiencias guiada por animales y preguntas constantes sobre la vida, la naturaleza y la pérdida.


Uno de los ejes centrales del libro es la curiosidad infantil. A través de preguntas aparentemente simples por qué el cielo es azul, por qué la luna parece seguirnos o por qué la vida comienza y termina, la autora construye relatos que conectan lo cotidiano con lo fantástico. En ese recorrido, los animales cumplen un rol clave como mediadores entre lo real y lo simbólico.
Olarte ha explicado que decidió abordar la muerte desde una perspectiva poética porque considera que evitar estos temas puede empobrecer el universo simbólico de los niños. Para ella, la infancia no está exenta de la crudeza del mundo, y por el contrario, merece herramientas sensibles para comprenderla. Desde esa premisa, El cielo de los peces propone hablar de la pérdida sin recurrir al miedo ni a la violencia explícita.
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La escritora también defiende la escucha profunda como parte esencial del proceso creativo. Su experiencia como profesora particular de una niña influyó directamente en la construcción de varios cuentos del libro. Según ha contado, las preguntas y observaciones de esa menor activaron una forma distinta de pensar y narrar, al punto de convertirse en una inspiración reconocida en los agradecimientos de la obra.
Además de escribir, Violeta Olarte ilustra y edita sus propios libros a través de su sello Coneja, Libros Ilustrados, un proyecto editorial independiente nacido de un sueño que se transformó en símbolo visual. La imagen de una coneja blanca dentro de una concha se convirtió en el emblema de una línea gráfica que atraviesa su trabajo creativo.


En cuanto al proceso artístico, la autora señala que el dibujo representa una exigencia distinta a la escritura. Mientras las palabras permiten correcciones y revisiones constantes, la ilustración le implica una entrega emocional más intensa. Aun así, ambos lenguajes confluyen en su obra como formas complementarias de imaginar y narrar.
La portada de El cielo de los peces también nació de una experiencia onírica. Olarte ha relatado que soñó con un río, una cascada y un durazno gigante suspendido en el cielo, imagen que luego trasladó al papel y que terminó representando visualmente el universo del libro.

