la luz solar convierte los microplásticos en nubes químicas en ríos y océanos –

Un reciente estudio científico reveló que la luz solar acelera un proceso silencioso y poco visible: los microplásticos, al estar expuestos de forma constante al sol, liberan miles de compuestos químicos disueltos en ríos, lagos y océanos, formando verdaderas “nubes químicas” invisibles que se dispersan en el agua.

La investigación advierte que la contaminación plástica no se limita a fragmentos flotando en la superficie. A escala microscópica, los microplásticos actúan como fuentes permanentes de sustancias químicas que no se ven, pero que viajan, reaccionan y entran en los ciclos biológicos acuáticos.

El estudio analizó plásticos de uso común, tanto convencionales como biodegradables. Todos liberaron carbono orgánico disuelto, pero bajo radiación solar el proceso se intensificó de manera significativa. De forma paradójica, los plásticos biodegradables mostraron una mayor liberación química debido a su mayor vulnerabilidad estructural frente a la luz ultravioleta.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que esta liberación no disminuye con el tiempo. Mientras el plástico permanezca en el agua y reciba luz solar, el goteo químico continúa de manera constante, sin importar cuán contaminado esté ya el entorno.

El análisis químico detectó mezclas complejas que incluyen aditivos industriales, fragmentos de polímeros y compuestos potencialmente tóxicos como los ftalatos. Estas sustancias pueden alterar la actividad microbiana, modificar los ciclos de carbono y oxígeno, e incluso interactuar con metales pesados, aumentando su movilidad y toxicidad.

Además, los investigadores advierten que esta “química invisible” representa un reto para los sistemas de tratamiento de agua potable, ya que puede favorecer la formación de subproductos no deseados y complicar procesos diseñados para contaminantes tradicionales.

El estudio concluye que, mientras la producción global de plástico continúa en aumento y los ecosistemas acuáticos siguen recibiendo estos residuos, la luz solar garantiza una liberación química constante y cambiante. Comprender y regular esta forma de contaminación ya no es una opción, sino una necesidad urgente para la protección del agua y la vida que depende de ella.

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