la dura realidad que golpea a la niñez

El Distrito de Aguablanca concentra la mayoría de casos. Más del 80 % de los niños afectados vive en estratos bajos.

En Cali hay una realidad que duele. Mientras la ciudad avanza en unos frentes, en otros la situación sigue golpeando fuerte, sobre todo a los más pequeños. Por tercer año consecutivo, se superaron los 500 casos de desnutrición aguda en niños menores de 5 años, una cifra que mantiene encendidas las alarmas.

Según el más reciente informe de Cali Cómo Vamos, en 2025 se registraron 507 casos. Aunque son menos que los 536 reportados en 2024, la cifra sigue siendo alta y preocupante. Y no es un dato aislado: en 2023 también se habían contado 506 casos.

La situación no es nueva, pero sí viene empeorando con los años. En 2020 se registraron 329 casos, y en 2021 la cifra se mantuvo por debajo de 400. Hoy, el panorama es otro.

Pero lo que más preocupa no es solo el número, sino la gravedad de los casos. En 2025, el 28,4 % de los niños diagnosticados tuvo que ser hospitalizado. Es decir, 144 menores necesitaron atención médica urgente, el porcentaje más alto en casi una década.

Eso quiere decir que no solo hay más casos… sino que muchos están llegando en condiciones críticas.

Aguablanca, el más golpeado

Cuando se mira el mapa de la ciudad, la desigualdad salta a la vista. El 41 % de los casos de desnutrición se concentra en el Distrito de Aguablanca, una de las zonas con mayores dificultades sociales en Cali.

Las comunas más afectadas son la 14, con 61 casos; la 21, con 53; la 15, con 51; y la 13, con 44. Barrios como Manuela Beltrán, Mojica y El Vergel encabezan la lista, de acuerdo con el informe de Cali Cómo Vamos..

En pocas palabras, el problema tiene nombre propio: pobreza, falta de acceso a alimentos y condiciones de vida difíciles.

Las cifras lo dejan claro: el 82 % de los niños con desnutrición vive en hogares de estratos 1 y 2. Es decir, familias que muchas veces tienen que hacer rendir lo poco que tienen, o simplemente no alcanzan a cubrir lo básico.

En estas condiciones, la alimentación adecuada se vuelve un lujo, y los más afectados terminan siendo los niños.

La desnutrición puede estar asociada a problemas de alimentación desde los primeros meses de vida e incluso desde la gestación. | Foto: Jorge Orozco / El País

No es solo falta de comida

La desnutrición aguda no es simplemente “no comer bien”. Es una enfermedad que puede marcar la vida de un niño para siempre.

Expertos explican que afecta el crecimiento, el desarrollo del cerebro y la capacidad de aprendizaje. Un niño con desnutrición tiene menos defensas, se enferma más fácil y le cuesta más recuperarse. En casos graves, incluso puede causar la muerte.

Y hay algo más delicado: las secuelas. Un menor que pasa por episodios de desnutrición puede tener hasta cinco años menos de escolaridad en el futuro y menores ingresos cuando sea adulto.

El problema no comienza solo después de que el niño nace. Muchas veces arranca desde la gestación.

Si la madre no tiene buena alimentación, controles médicos o condiciones adecuadas, el bebé puede nacer con bajo peso. Y ese es otro dato que preocupa en Cali.

En 2025, el 10,7 % de los recién nacidos tuvo bajo peso al nacer. Es decir, más de 1.700 bebés llegaron al mundo con desventaja desde el primer día. Peor aún, aumentaron los casos de bajo peso extremo, que son los más riesgosos.

Desde la Secretaría de Salud hay otra lectura. Aseguran que el aumento de casos también se debe a una mejor detección.

Es decir, ahora se están encontrando más niños con desnutrición gracias a un sistema de vigilancia más fuerte. Esto permite actuar más rápido, pero también hace que las cifras se vean más altas.

¿Qué están haciendo?

Las autoridades dicen que no se han quedado quietas. En los sectores más afectados se están haciendo búsquedas casa a casa, seguimiento a las familias y entrega de apoyos alimentarios.

Además, se han fortalecido las rutas de atención médica, con hospitalización oportuna en los casos más graves y seguimiento constante.

Hoy, el 76 % de los casos tiene control domiciliario, y más de la mitad de los niños intervenidos está en proceso de recuperación.

Aún hay esperanza… pero el reto es grande

Aunque la situación es compleja, hay un dato que da algo de alivio: cuatro de cada cinco niños con desnutrición logran recuperarse si reciben atención a tiempo.

Pero para que eso pase, se necesita algo clave: actuar rápido.

Hoy, Cali enfrenta un reto grande. No se trata solo de cifras, sino de vidas. De niños que están creciendo en medio de carencias y que necesitan oportunidades reales para salir adelante.

Porque detrás de cada número hay una historia… y muchas de ellas están pidiendo ayuda a gritos.

En los comedores comunitarios hay gestores que buscan identificar y alertar sobre posibles casos de desnutrición en menores de edad. | Foto: Jorge Orozco / El País.

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