Desde Nepal hasta Argentina, la calavera sonriente de los Piratas del Sombrero de Paja ondea en marchas contra gobiernos y medidas autoritarias.
Redacción El Qhubo/ Periodista Jhisús Chacín
La calavera sonriente con sombrero de paja, emblema del manga japonés One Piece, dejó de ser un símbolo de ficción para convertirse en bandera política y social en diferentes rincones del mundo. Desde Indonesia hasta Argentina, pasando por Nepal, Francia, Perú y Estados Unidos, manifestantes han adoptado la llamada Jolly Roger como un ícono de rebeldía contra gobiernos y medidas percibidas como autoritarias.
El fenómeno tuvo un punto de quiebre este año en Indonesia, cuando miles de ciudadanos izaron la bandera pirata junto a la nacional durante el Día de la Independencia. El gesto fue calificado como “traición” por parte del gobierno, que advirtió sobre la presencia de “fuerzas que intentan dividir la nación”, según declaró Sufmi Dasco Ahmad, vicepresidente de la Cámara.


La obra creada en 1997 por Eiichiro Oda ha vendido más de 515 millones de copias en 61 países. Su historia sigue a Monkey D. Luffy y su tripulación en busca del tesoro definitivo, pero a la vez construye una metáfora política. El Gobierno Mundial, un poder corrupto y opresor dentro de la trama, refleja críticas al autoritarismo, la censura y las dinastías políticas que perpetúan la desigualdad.
Los Dragones Celestiales, nobles hereditarios intocables que viven como dioses, simbolizan élites inalcanzables, mientras que el Siglo Vacío, un período borrado de la historia cuya investigación se castiga con la muerte, representa la censura y la manipulación estatal de la memoria colectiva.
Estos elementos encuentran eco en países donde la corrupción, el control mediático y las crisis sociales son una constante, motivo por el cual la bandera pirata se convirtió en un recurso visual de resistencia.
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El 17 de septiembre, en medio de la multitudinaria marcha contra el veto a las universidades públicas y el desfinanciamiento del Hospital Garrahan, la Jolly Roger ondeó en Buenos Aires. Manifestantes portaron pancartas con la calavera sonriente y consignas como “No al desfinanciamiento de la educación pública ¡Ohara presente!”, en alusión a la isla ficticia donde académicos fueron exterminados por investigar la verdad histórica.
En la protesta también se usaron los icónicos carteles de “Se busca”, propios del anime, para señalar a funcionarios gubernamentales. Para los asistentes, la comparación entre la narrativa del manga y la situación política del país no fue casual, los recortes en salud y educación evocan a un Estado que protege a las élites mientras desatiende a la población.
La bandera de One Piece también ha aparecido en protestas contra la ley marcial en Corea del Sur, en movilizaciones anticorrupción en Filipinas y en el levantamiento juvenil de Nepal. En Francia, estudiantes la utilizaron durante manifestaciones contra recortes presupuestarios.
Los estudiantes y activistas en Indonesia están usando la bandera del manga/anime de One Piece para manifestarse. ¿Pero qué significa esta bandera y cómo han reaccionado las autoridades? Aquí te lo contamos. pic.twitter.com/t9SMQLiq4j
— nmásmedia (@nmasmedia) August 12, 2025
Para una generación que creció con la historia de Luffy y los Piratas del Sombrero de Paja, la Jolly Roger ofrece identidad compartida, un lenguaje político cargado de referencias y, al mismo tiempo, cierta “negabilidad plausible”: puede presentarse como una simple caricatura, aunque su carga simbólica sea mucho más profunda.
Así, la bandera pirata de One Piece se consolida como un estandarte global de justicia, libertad y desafío al poder, trascendiendo las páginas del manga para convertirse en un símbolo de resistencia juvenil en el siglo XXI.
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