El candidato del Partido Alianza Verde plantea justicia social, respaldo a la microempresa y vigilancia estricta de los recursos públicos como base de su propuesta legislativa.
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Juan Pablo Urrea, palmireño, ingeniero agroindustrial y especialista en Gestión de Ciudad y Territorio, aspira a la Cámara de Representantes por el Partido Alianza Verde con una bandera clara: ejercer control político real y defender el uso responsable de los recursos públicos en el Valle del Cauca.
Con más de 12 años dedicados al servicio público, la gestión territorial y el trabajo social, su discurso gira en torno a la necesidad de fortalecer las instituciones y priorizar el interés ciudadano por encima de lo que denomina clanes y politiquería. Desde esa perspectiva, plantea que el departamento requiere una renovación basada en independencia y vigilancia desde el Congreso.
En su trayectoria figuran cargos como concejal de Palmira entre 2016 y 2019, secretario privado de la Alcaldía y director de Programas Sociales. Según expone, en cada una de esas responsabilidades trabajó por el orden administrativo, la inversión social efectiva y el fortalecimiento institucional.
Hoy sostiene que el Valle del Cauca no puede continuar bajo las mismas prácticas políticas que lo han mantenido en el atraso. Señala que durante más de una década el departamento ha estado bajo el liderazgo del equipo de Dilian Francisca Toro, un modelo que, afirma, ha concentrado el poder, debilitado el control político y normalizado la improvisación.
Desde esa lectura, su candidatura se presenta como una renovación responsable. Habla de independencia, de ejercer control político real desde el Congreso y de convertirse en una voz que vigile los recursos del departamento, enfrente la corrupción y defienda a la ciudadanía.
Entre las causas que dice representar está la justicia social. Su planteamiento apunta a trabajar por un Valle donde las oportunidades no dependan del barrio de origen ni del apellido. Propone impulsar un Estado que actúe con equidad, eficiencia y sentido común, con más inversión donde más se necesita y seguimiento real a cada peso público.
Otro eje es la microempresa y el emprendimiento. Para Urrea, apoyar la microempresa significa generar empleo, fortalecer el tejido productivo y dinamizar la economía regional. En ese campo, propone simplificación de trámites, acceso a crédito, incentivos a emprendedores y respaldo a quienes sostienen la economía local con su trabajo diario.
En materia de seguridad, plantea un enfoque integral. Sostiene que la seguridad no se impone únicamente con fuerza, sino que se construye con presencia institucional, oportunidades, prevención y autoridad legítima. Desde el Congreso, afirma, impulsará herramientas para combatir la reincidencia, fortalecer la fuerza pública y articular inversión social con control territorial.
El candidato también pone el foco en el peso económico del Valle del Cauca, que aporta cerca del 10 % del PIB nacional y es una de las principales economías del país. En su análisis, el departamento cuenta con una generación joven lista para liderar y con capacidad suficiente para proyectarse a mayores niveles de desarrollo.
Lo que, según su planteamiento, ha faltado no es talento, sino independencia, control y visión de futuro. Bajo esa premisa, insiste en que su aspiración busca liberar al Valle del continuismo político, recuperar el orden en la gestión pública y ubicar al departamento en el nivel de desarrollo que considera acorde con su potencial.
En su visión del rol legislativo, Urrea subraya que el Congreso debe convertirse en un espacio de vigilancia efectiva sobre el manejo de los recursos y de impulso a reformas que fortalezcan la institucionalidad. Más que perpetuar estructuras de poder se trata de promover un Valle libre de ataduras políticas tradicionales.
Su propuesta, en síntesis, articula control político, justicia social, respaldo al emprendimiento y una visión de seguridad integral como pilares de una representación que, afirma, prioriza la independencia y la defensa del interés ciudadano.
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