Familias afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto permanecen en las calles de la zona de ladera de Cali, mientras las lluvias complican aún más su situación.
En Altos de Santa Elena, en la zona de ladera de Cali, la emergencia provocada por el terremoto del pasado 10 de agosto todavía está lejos de terminar. Varias familias que resultaron afectadas por el fuerte movimiento telúrico continúan durmiendo en carpas instaladas a un costado de las vías, sin saber cuándo podrán regresar a sus viviendas.
Y como si la tragedia no fuera suficiente, en los últimos días llegaron las lluvias.
El agua ha complicado las condiciones de quienes permanecen a la intemperie y ha aumentado la preocupación de las comunidades, que ahora deben buscar la manera de protegerse tanto de las precipitaciones como de las consecuencias que dejó el terremoto.
Los damnificados han manifestado que necesitan ayuda urgente. Entre los elementos que están solicitando se encuentran carpas, plásticos para cubrir sus pertenencias, ropa, cobijas, colchonetas y alimentos no perecederos.
Para estas familias, cada aguacero representa una nueva preocupación.
La lluvia les puso otro problema encima
Quienes perdieron sus viviendas o no pueden regresar a ellas por las condiciones estructurales deben permanecer fuera de sus casas mientras se realizan las evaluaciones correspondientes.
En algunos sectores, las carpas se han convertido en el lugar donde las familias buscan pasar la noche y proteger lo poco que pudieron salvar.
Sin embargo, las lluvias hacen más difícil la situación, especialmente para niños, adultos mayores y personas que permanecen durante largos periodos en espacios reducidos.
La concejala de Cali María del Carmen, del Pacto Histórico, advirtió a través de sus redes sociales sobre la situación que viven cientos de personas afectadas en sectores como Chiminangos, Ramalí y Altos de Santa Elena, entre otros puntos de la ciudad.
La funcionaria también manifestó su preocupación por las posibles afectaciones a la salud que podrían presentarse debido a las condiciones de hacinamiento y exposición a la lluvia, entre ellas cuadros gripales y virosis.
🚨🚨🚨ALTOS DE SANTA ELENA EN LA LADERA DE CALI HAY MÁS DE 1500 dagnificados.
Se NECESITA URGENTE el censo de parte de la @AlcaldiaDeCali @alejoeder para que pueda estar en el Registro Unificado de Damnificado, para que pueda ser beneficiarios de políticas de reubicación. pic.twitter.com/DPCA03LDfF
— Gabriela Posso Restrepo (@GabrielaPossoR) August 17, 2026
Autoridades revisan las viviendas
Mientras las familias esperan soluciones, las autoridades continúan trabajando en las zonas afectadas.
La Empresa de Desarrollo y Renovación Urbana (EDRU), junto con la Secretaría de Gestión del Riesgo de Desastres y la Secretaría de Vivienda, desplegó un operativo integral en Altos de Santa Elena para atender a las familias damnificadas y revisar las condiciones estructurales de las viviendas.
El trabajo cuenta además con el apoyo del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) de Medellín.
La prioridad es determinar cuáles viviendas pueden ser habitadas nuevamente y cuáles representan un riesgo para sus ocupantes.
Mientras se conocen esos resultados, las familias deben permanecer en lugares seguros.
Miles de reportes por daños
La emergencia también dejó un fuerte impacto en la infraestructura.
Las autoridades han recibido 4.373 reportes ciudadanos relacionados con posibles daños y han verificado 835 edificaciones.
De estas, 24 presentan colapso total, 126 tienen colapso parcial y 182 registran daños estructurales.
Las cifras muestran que el problema no terminó cuando dejó de moverse la tierra. Ahora viene una etapa compleja de evaluación, recuperación y reconstrucción.
La remoción de escombros no se puede acelerar
Una de las tareas más difíciles continúa siendo la remoción de los restos de las edificaciones afectadas.
Hasta el momento se han retirado 25.032 toneladas de escombros, mientras los equipos de emergencia siguen trabajando en diferentes puntos.
También se han evaluado 8.329 daños y necesidades identificadas mediante el RUFE y se han rescatado 141 animales.
Para atender la emergencia permanecen activos alrededor de 1.913 integrantes de los equipos de respuesta.
Pero hay una instrucción que las autoridades han repetido: no se puede retirar escombros de una estructura colapsada sin tener la certeza de que ya no existen posibilidades de encontrar sobrevivientes.
El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), David Santiago Tamayo, hizo un llamado a alcaldes y gobernadores para que las labores de remoción se adelanten únicamente cuando los equipos de rescate hayan determinado que no hay esperanza de encontrar personas con vida.
En Altos de Santa Elena siguen esperando
Mientras los organismos de emergencia avanzan con las labores de recuperación, las familias damnificadas continúan enfrentando el día a día.
En Altos de Santa Elena, el sonido de la lluvia sobre las carpas se convirtió en un nuevo recordatorio de una tragedia que todavía no termina.
Los damnificados necesitan un lugar seguro donde pasar la noche, pero también elementos básicos para protegerse, alimentarse y mantenerse en condiciones dignas mientras las autoridades determinan qué pasará con sus viviendas.
Carpas, cobijas, colchonetas, ropa, plásticos y alimentos hacen parte de las necesidades que han expresado las comunidades.
La emergencia continúa y, para cientos de familias caleñas, la reconstrucción apenas comienza.




