denuncian abandono, poca inversión y retrasos

Alerta en el principal aeropuerto del Valle. Para los gremios, lo más grave es la falta de claridad.

Hay preocupación grande en el Valle. El Aeropuerto Internacional Alfonso Bonilla Aragón, la puerta aérea más importante del suroccidente del país, está en el ojo del huracán por presuntas fallas en mantenimiento, falta de plata y demoras que tienen frenado su desarrollo.

Los gremios empresariales no se quedaron callados y lanzaron una alerta seria: el aeropuerto, por donde pasan millones de pasajeros al año, estaría funcionando con problemas que no dan espera.

La denuncia la lidera el Comité Intergremial del Valle, que asegura que la situación podría afectar la conectividad y la economía de toda la región.

Según los expertos, la lista de fallas es larga. Hablan de fisuras en la pista y en las calles de rodaje, sistemas clave que podrían estar quedándose obsoletos, fallas en la red contra incendios, problemas de climatización y hasta el césped alto cerca de la pista.

Los parqueaderos estarían bloqueados en Semana Santa, época en la que el flujo de viajeros aumenta. | Foto: Cortesía para El País.

A eso se suman quejas por interrupciones en parqueaderos y dificultades en servicios de aterrizaje, lo que prende las alarmas sobre la seguridad y la calidad del servicio en una terminal por la que pasan más de 6,9 millones de pasajeros al año.

Otro punto crítico es la inversión. Aunque la Aeronáutica Civil de Colombia destinó cerca de 215 mil millones de pesos, los gremios dicen que esa cifra se queda corta para un aeropuerto de este tamaño y con esa demanda.

“La plata no da para cubrir lo que necesita el Bonilla”, advierten, dejando claro que el mantenimiento actual no alcanza para responder a las exigencias de una terminal clave para el país.

Varios puntos tocaron los representantes al respecto del funcionamiento y mantenimiento del aeropuerto. 

Modernización en veremos

El futuro tampoco está claro. Desde septiembre de 2025, la Aerocivil asumió la administración del aeropuerto mientras se define una nueva concesión bajo el modelo APP, llamada “Aeropuertos del Suroccidente”.

El problema es que ese proyecto, que promete inversiones cercanas a 1,5 billones de pesos, sigue embolatado. Todavía espera luz verde de entidades como el CONPES y el CONFIS, lo que tiene en vilo a empresarios e inversionistas.

Para los gremios, lo más grave es la falta de claridad. No hay cronogramas definidos ni información concreta sobre cómo se hará la modernización. Y eso, dicen, manda un mal mensaje a quienes podrían meterle plata al proyecto.

Por eso están pidiendo mesas técnicas y diálogo directo con el Gobierno Nacional para hacerle seguimiento a la situación y evitar que el aeropuerto se quede rezagado.

Hoy, el Bonilla Aragón sigue operando, pero con dudas en el aire. Y en una región que depende tanto de su conexión con el país y el mundo, cualquier falla puede salir muy cara.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *