Una investigación internacional analizó durante una década a jóvenes de Europa y América, concluyendo que la ausencia de relaciones estables aumenta la soledad y reduce la satisfacción vital.
Redacción El Qhubo/ Periodista Jhisús Chacín
Un ambicioso estudio longitudinal ha encendido las alarmas sobre las consecuencias psicológicas de la soltería persistente durante las etapas críticas del desarrollo. La investigación, que realizó un seguimiento a más de 17.000 jóvenes en Alemania y el Reino Unido, determinó que permanecer sin pareja de forma prolongada durante la adolescencia y la adultez joven está asociado con un deterioro progresivo del bienestar emocional. El análisis académico fue liderado por expertos de las universidades de Zúrich, Bremen, Humboldt de Berlín y Toronto, quienes examinaron variables como la soledad y la satisfacción con la vida por más de diez años.
El trabajo, titulado Life Satisfaction, Loneliness, and Depressivity in Consistently Single Young Adults, se basó en más de 110.000 observaciones anuales de personas entre los 16 y 29 años. Al inicio del estudio, todos los participantes carecían de experiencia en relaciones sentimentales, lo que permitió a los científicos observar con precisión cómo la ausencia de vínculos afectivos impacta la mente a medida que pasan los años. Los datos arrojaron que quienes nunca iniciaron una relación registraron una caída mucho más drástica en su satisfacción vital en comparación con aquellos que sí establecieron una unión romántica.


Según los hallazgos, las diferencias en el bienestar entre solteros y personas con pareja son mínimas durante la adolescencia temprana, pero se expanden de forma preocupante al llegar a los veinte años. Es en esta etapa de la “adultez emergente” donde la brecha se vuelve evidente, manifestándose no solo en un sentimiento de aislamiento, sino también en un incremento de los síntomas depresivos. Los investigadores señalan que este fenómeno responde a una expectativa social normativa sobre la formación de vínculos íntimos que, al no cumplirse, genera una carga emocional negativa.
El estudio identificó además que factores como el género masculino, un mayor nivel de escolaridad y el hecho de vivir con los padres están asociados a una mayor probabilidad de mantener la soltería. No obstante, advierten sobre una relación bidireccional: si bien no tener pareja afecta el ánimo, un bajo bienestar previo también puede actuar como una barrera que dificulta el inicio de la primera relación, creando un ciclo de retroalimentación difícil de romper para el individuo.
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The loneliness epidemic is one of the most terrifying trends in society today…
A few alarming facts:
• Teenagers are spending 70% less time in person with their friends than two decades ago
• 60% of adults say they don’t feel very connected to others.
• The number of men… pic.twitter.com/uaFo3vCTjt
— Sahil Bloom (@SahilBloom) April 25, 2024
Contrario a los riesgos de la soledad, el estudio demostró que el hito de iniciar la primera relación romántica funciona como un catalizador positivo. Los datos indican que este evento se asocia, tanto a corto como a largo plazo, con mejoras sustanciales en la estabilidad emocional y una reducción significativa de la soledad. Curiosamente, estos beneficios se observaron de manera homogénea en los participantes, sin que el género u otras variables demográficas alteraran los resultados positivos de vincularse afectivamente con otra persona.
Aunque los autores reconocen que la soltería puede ofrecer beneficios individuales como una mayor autonomía o enfoque en la educación, concluyen que estos no compensan los riesgos observados para la salud mental a largo plazo. Si bien existen jóvenes que eligen voluntariamente estar solos y mantienen niveles óptimos de felicidad, el promedio poblacional sugiere que la ausencia de una pareja estable al final de la juventud es un factor de riesgo relevante. Este enfoque metodológico, que siguió a los mismos sujetos durante una década, permite distinguir que el deterioro no es preexistente, sino que se desarrolla junto a la soltería prolongada.



